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| Autor: Michael Parkers |
Literatura, anarquismo con corbata, música, política, nostalgia del futuro, sexo, recetas de cocina, fantasía, mascotas, ciencia ficción, sueños secos y orozú.
10 marzo, 2013
Sincronía
16 julio, 2012
Máscaras
20 noviembre, 2011
El tragafuegos

Cuando mi padre llega al pueblo, las casas se oscurecen a su paso. Las llamas de las farolas y de los quinqués saltan al suelo y lo siguen a corta distancia.
Al llegar al puente se quedan sentadas a su lado mientras él le da tragos a su licorera llena de coñac y se pone a ver el acantilado hasta que otra caravana circense lo recoge. Entonces las llamas se quedan en el puente y se van apagando una por una. Tengo la costumbre de mirarlas por la ventana y pedir los deseos que no se me cumplen cuando soplo las velas de mi tarta de cumpleaños.
09 octubre, 2011
Feedback

Un millón de teléfonos suenan al mismo tiempo en una ciudad vacía. El personaje corre de un teléfono a otro, pero nadie le contesta. Como si fuera un efecto dominó, zigzaguea entre las cabinas telefónicas, sube las escaleras de los rascacielos, recibe las llamadas de todas las oficinas, recoge los celulares que encuentra acomodados sobre las ropas y pertenencias de los habitantes perdidos.
Al doblar una esquina, encuentra una sucursal de la compañía distribuidora de fibra óptica. Levanta el teléfono de la recepción. Le contesta su propia voz.
—Escucha muy bien lo que voy a decirte: hagas lo que hagas, no contestes el teléfono, eso querrá decir que morirás dentro de la pesadilla y no habrá manera de salvarte.
El personaje cuelga el auricular. Un millón de bestias se desperezan al mismo tiempo.
14 agosto, 2011
Monstruos bajo la cama
Cuando era pequeño tenía algunas manías que con el tiempo he ido superando. Por ejemplo, dejaba terrones de azúcar debajo de la cama para mantener contentos a los monstruos que vivían ahí. Mis padres me regañaban porque se hacían cucarachas y hormigas. Pero a mí no me importaba, los monstruos son algo serio y no hay que tomarlos a la ligera.
Un día descubrí que los terrones de azúcar ya no eran suficientes para ellos, en mi almohada llegué a encontrar notas donde garabateaban pliegos petitorios bastante peculiares: querían carne molida, chocolatinas, malvaviscos, pollos muertos y todas esas cosas que están incluidas en la dieta teratológica.
Tuve que ingeniármelas para cumplir sus caprichos: un bistec del refrigerador, unas lonchas de jamón de mi sándwich, algunos dulces de la tienda. Yo no sabía en ese entonces que los monstruos son insaciables, hasta que encontré un ultimátum pintarrajeado en las paredes de mi cuarto con amenazas e improperios.
Fueron semanas enteras de no dormir en mi alcoba. Amanecía acostado en el sofá viendo el canal del pronóstico del clima; debajo de mi cama, se acumulaba la comida podrida.
Todo acabó cuando la mucama hizo el quehacer del cuarto y encontró no uno, sino cuatro monstruos muertos. No eran tan grandes como yo pensaba ni tan temibles. Se habían comido los pastelillos envenenados que les dejé una noche. Los enterramos en el centro del jardín junto a nuestras mascotas. Pobres, no quise lastimarlos. Principalmente porque no soy enemigo de los niños: esos abominables seres que están por todos lados.
17 julio, 2011
Migraña

Un globo aerostático supera los límites de la estratosfera, sobrevuela
En un momento de la travesía una de sus cuerdas se atora en los anillos de Saturno y queda varado hasta que un viento solar lo desenreda amablemente.
Urano y Neptuno aparecen en el itinerario sin pena ni gloria. El globo zigzaguea entre asteroides y cefeidas y se aproxima a los confines de la galaxia. Poc, el globo choca con un domo de estrellas pintadas con aerosol plateado.
El astrofísico se aprieta la cabeza con ambas manos y siente otra vez la misma punzada justo en el centro del cráneo. Su esposa se acerca al botiquín arrastrando las chancletas para desempaquetar un par de relucientes agujas de acupuntura.
10 julio, 2011
Reformatear

Veo llover rectángulos, cilindros, cubos, líneas paralelas y curvas, polígonos, variables y constantes, icosaedros, planos cartesianos, diagramas de flujo, círculos, raíces cuadradas, números imaginarios, paralelogramos, decimales y fracciones; binomios, trinomios y polinomios; vectores, integrales y logaritmos; espesas nieblas de alfabetos griegos.
Cuando el último punto decimal rebota en el asfalto, el estudiante cierra el tratado de álgebra. Repasa con el pulgar las hojas blancas, le saca punta a su lápiz y escribe con números imposibles el instructivo de un nuevo universo.
La imagen pertenece a David Ho.
14 junio, 2011
Lineal

22 mayo, 2011
Epidemia y Colorín, colorado

Colorín, colorado
Bajamos al sótano con un candelero en la mano. Entre todos cargamos una estaca de plata. Podemos escuchar un corazón latiendo en la obscuridad. Es enorme y pulposo como el de un tiranosaurio.
Lo iluminamos con la llama trepidante de la vela. Las manos nos sudan; la adrenalina aceita nuestros músculos. Contamos hasta tres en voz baja y asediamos con el ariete el tejido cardiaco.
El ogro siente un punzón en el pecho y se derrumba vomitando esputos sanguinolentos. El libro de cuentos de hadas cae con las tapas boca arriba. Uno de los ogritos acerca su oreja a los lomos del libro. Puede escuchar el ritmo acelerado de un corazón más pequeño idéntico al suyo. Contamos hasta tres.
La primera imagen es de Zdzisław Beksiński, la segunda de Todd Schorr.
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